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Discapacidad auditiva


¿Qué es la sordera?

"Sordera" está definido por la Real Academia de la Lengua Española como "Privación o disminución de la facultad de oír". La definición es buena, aunque el término no lo usamos mucho porque algunas personas que la padecen sienten que es ofensivo; el término médico es "hipoacusia", de "hipo" que quiere decir 'debajo de' o 'escasez de', y "akou" que significa ‘oír’, ambas del griego.

Lo que el término no explica es lo que implica el perder audición. No hay una discapacidad menos comprendida que la causada por la hipoacusia, porque poca gente se pone a pensar que el problema principal de quien no puede escuchar, es que no puede comprender la voz. El lenguaje hablado es lo que nos hace humanos. Nos es tan natural utilizar el sentido del oído para saber que está sucediendo a nuestro alrededor, que pocos se ponen a pensar en lo que se sentiría estar sentado en la mesa con la familia y no tener idea del tema de conversación. Los niños que pierden la audición antes de aprender a hablar, nunca adquieren el lenguaje hablado si no reciben el tratamiento adecuado, de ahí el término – incorrecto – de "sordomudo". El resultado es aislamiento social, se dificulta terriblemente el proceso de enseñanza/aprendizaje, las escuelas privadas rechazan a los niños con sordera, los adultos difícilmente logran trabajos bien remunerados.

Tipos de sordera

La hipoacusia se clasifica primero, según el sitio afectado. Para que escuchemos un sonido, primero lo captura el conducto auditivo externo, lo envía a través de los huesecillos del oído medio al oído interno, en donde se convierte en impulsos nerviosos que viajan por el nervio auditivo. Entonces, si la pérdida de audición ocurre en el oído externo o medio, se llama ‘conductiva’, porque implica que hay una falta en la conducción del sonido desde el exterior hasta el oído interno. Si el daño está en el oído interno o en el nervio, se llama ‘neurosensorial’.

Además clasificamos a la hipoacusia según el grado de pérdida auditiva, que puede ser desde ‘superficial’ hasta ‘profundo’ pasando por varios grados.

Estadísticas

Entre dos y tres de cada 1000 niños nacen con hipoacusia. Esto lo hace una de las afecciones congénitas más frecuentes que existen. Tenemos menos estadísticas sobre la hipoacusia que aparece después del nacimiento, de las cuales muchas son reversibles en la infancia si reciben tratamiento adecuado. Sin embargo las pérdidas auditivas que vienen pro daño en el oído interno en general no tienen remedio, pero pueden tratarse con auxiliares o implantes auditivos y rehabilitación.

Tips de prevención

Hay tres tipos de prevención en salud, el primario, que trata de evitar que aparezca la enfermedad, el secundario que trata de detener el progreso de una enfermedad, y el terciario, que trata de limitar la discapacidad causada.

En el tratamiento de la hipoacusia, las acciones de prevención primaria que tenemos son:

 

  1. Vacunación. La rubeola, sarampión y paperas son las principales enfermedades prevenibles que causan sordera. Además la vacunación contra neumococo y hemófilus previenen la meningitis que a su vez puede dañar el oído.
  2. Evitar la exposición a ruido intenso. El sonido fuerte causa daño irreversible en el oído interno, en función de la intensidad y del tiempo; esto quiere decir que un sonido muy intenso causa daño inmediatamente, pero uno menos intenso lo causa si está presente por varias horas. Las personas que trabajan en ambientes ruidosos deben usar tapones, y los jóvenes deben limitar su uso de aparatos de música, tanto en volumen como en tiempo.
  3. No fumar. El tabaco poco a poco produce daño en el oído interno.
  4. Cuidar la salud en general. Enfermedades con la diabetes, presión alta, colesterol e hipotiroidsmo aumentan el deterioro natural de la audición que viene con los años.
  5. Evitar meterse cosas al oído como hisopos, lápices, pasadores, etc. En increíble la cantidad de accidentes que hay con los palitos de algodón, y se puede desde perforar el tímpano (que se repara) hasta dañar el oído interno (que no tiene remedio).

 

En cuanto a prevención secundaria, tenemos que atender con prontitud cualquier problema del oído, y un punto importantísimo es en cuanto a la prevención terciaria, sobre todo en lo que respecta a los niños. Cuando un niño nace con hipoacusia o pierde la audición en los primeros meses de vida, no va a poder aprender a hablar, ni a leer si no se trata lo antes posible. Cualquier bebé que parezca no escuchar debe ser estudiado con un otorrinolaringólogo o un audiólogo lo antes posible. Sabemos que los niños que nacen con sordera profunda pueden ser rehabilitados por completo si se empiezan a tratar antes de cumplir 6 meses, y los niños que se atienden demasiado tarde ya no logran aprender a hablar si se pasan los primeros años de vida. Si un bebé no está aprendiendo a hablar a tiempo, los médicos deben tomar por  hecho que el bebé no escucha y solicitar los estudios necesarios.

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Agradecemos a Amaoir A.C. por brindarnos la información apropiada para informar al público en general